El día 18 de octubre de 2007, quedó clausurado el III Congreso Nacional de Calidad Alimentaria, que se ha celebrado durante los tres últimos días en el Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas de la capital murciana.
En el acto de clausura, en el que han intervenido D. Emilio Viejo Fraile, Presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Técnicos Agrícolas de España, Dª. Almudena Rodríguez Sánchez-Beato, Directora General de Industria Agroalimentaria y Alimentación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y Dª. Irene Guillén Luna, presidenta del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Murcia, se señalaron algunas de las líneas de actuación por las que pasa el futuro de la calidad alimentaria.
CONCLUSIONES
La calidad diferenciada de nuestras producciones reflejada en nuestra "Dieta Mediterránea" debe de ser objeto de fomento como expresión de una alimentación sana, nutritiva y equilibrada, tal y como se promueve en la declaración del patrimonio inmaterial de la humanidad.
Los avances tecnológicos permiten hoy una rastreabilidad del proceso de producción. Su aplicación debería de convertirse en garantía de la seguridad y de la calidad que los consumidores demandan.
Deberían, a través de distintas instituciones y asociaciones -Colegios profesionales, asociaciones técnicas, etc.,- procesos de información que garanticen un mejor conocimiento de los productos agroalimentarios, a los diversos agentes relevantes en los mercados.
Los productos de la agricultura ecológica deberían valorizarse por los distintos agentes de la cadena agroalimentaria, con objeto de alcanzar en España los consumos de los países más relevantes.
El conocimiento y la transparencia del sistema de precios en origen es un elemento importante para orientar en los consumos de los productos de calidad.
La políticas de incentivo al consumo de productos de la pesca en poblaciones infantiles deberían de potenciarse en el buen camino que la administración pesquera está llevando acabo.
Las aportaciones nutritivas del pescado lo convierten en unos de los alimentos naturales más importantes para la alimentación humana.
La concentración de la oferta de productos agrarios permitiría influir en la necesidad de unificar protocolos de certificación, devolviendo al productor el poder de decisión sobre sus producciones eliminando la influencia de presión negativa que ejerce la distribución sobre la calidad de productos en cuyo proceso de confección es necesario reducir los costes de obtención.
El valor añadido por la certificación del producto agroalimentario debe repercutir en el aumento de la renta de los agricultores.
Destacar el papel de la informática y las nuevas tecnologías en los procesos de trazabilidad, debiendo apostar por una mayor inversión pública y privada en I+D+i.
La producción acuícola debe estar orientada hacia producciones de calidad respetuosas con su medio.
Los medios de producción para obtener calidad han de permitir un desarrollo sostenible.
Se debe luchar por la imparcialidad e independencia de las entidades de certificación, como garantía de máxima transparencia y rigor para el consumidor final.
Los avances de las técnicas de conservación deberían orientarse a aumentar la vida útil de los productos agroalimentarios, aumentando su vida útil pero conservando la calidad nutritiva y las propiedades organolépticas de los alimentos.